Colección joyas Orgreen
Hablar de joyería o bisutería es hablar de metales, bañados, diseños, gemas… es común escuchar los conceptos precioso o semiprecioso, pero ¿realmente tenemos claras las diferencias?


Hablar de joyería o bisutería es hablar de metales, colores, diseños, gemas… es común escuchar los conceptos piedras preciosas o piedras semipreciosas, pero ¿realmente tenemos claras las diferencias?


Cualidades piedras preciosas

Tradicionalmente se han considerado como piedras preciosas al diamante, esmeralda, rubí y zafiro. Estas gemas son consideradas como preciosas porque cumplen las tres siguientes cualidades:

  • Dureza: que garantiza su durabilidad, esta va del 1 al 10 siendo el diamante la única gema con el grado más alto.
  • Rareza: tiene que ver con la facilidad que existe para encontrarla, de esta manera mientras más se dificulta su extracción, mayor es su precio en el mercado.
  • Perfección: reside en su color, en su transparencia, en su brillo, en su juego de colores, en sus inclusiones internas… cualquier cualidad óptica que la haga atractiva a nuestros ojos.

Esto quiere decir que en el pasado, otras gemas que ahora se consideran semipreciosas, se consideraron en su día como preciosas, ya que dejaron de cumplir la cualidad de la rareza.

Es el caso de la Amatista, que fue una piedra muy valorada hasta bien entrado el siglo XVIII, siglo en el que empezaron a llegar a Europa amatistas procedentes de los recién hallados yacimientos en Brasil, bajando de esta forma su valor de mercado.

Aunque todas las piedras preciosas tienen un precio elevado, esto no quiere decir que las gemas semipreciosas sean baratas, hay gemas en el mercado que aun no siendo consideradas preciosas pueden alcanzar precios astronómicos. Este sería el caso del lapislázuli, que es tan hermoso y apreciado que alcanza precios muy elevados.

En alta bisutería se suelen utilizar piedras semipreciosas, con el objetivo principal de crear piezas accesibles a más gente, sin perder un ápice de elegancia y belleza.