Cuidado de joyas

Te enseñamos cómo cuidar tus joyas

Quítate las joyas de oro antes de ducharte, bañarte, lavarte o cocinar.

La exposición al jabón y a los químicos pueden opacar el oro, llegado a este estado, para recuperar el brillo, la pieza tendrá que pasar por un proceso de pulido, basta con utilizar el trapillo de gamuza que adjuntamos para frotarla y recuperar el brillo. Si la opacidad es severa deberas de remitírnosla y nosotros le aplicamos el pulido.

No uses tus joyas cuando te vayas a bañar en la piscina.

Los químicos usados en las piscinas, como por ejemplo el cloro, pueden oscurecer el oro y los ácidos neutralizadores de ph pueden comerse el brillo natural de las perlas y dejarlas mate.

Sin embargo, el agua de mar no afectará tu joya.

Guárda tus joyas por separado

Tienes que evitar que las piezas se rocen unas con otras, ya que el efecto del roce se traduce en arañazos de carácter profundo y tendrás que enviárnosla para hacerle un tratamiento de pulido para disimular los arañazos. 

Si no dispones de joyero con casilleros independientes, recomendamos que envuelvas las piezas independientemente con algún tejido, que no suelte pelusa. En el caso de cadenas recomendamos casi de forma obligada, que las guardes colgadas, ya que se pueden hacer nudos, deshacer estos nudos puede provocar la rotura de la cadena fácilmente.

Sácales brillo al menos 3 veces al año.

Con la gamuza que adjuntamos puedes darles brillo cuantas veces necesites, será excelente para mantenerlas en buen estado.

Utiliza solo la gamuza adjunta, esta gamuza está diseñada para este fin e incorpora aditivos especiales para limpiar tu joya.

Aunque la gamuza esté negra no la laves bajo ningún concepto o perderá los aditivos y no podrás limpiar tu joya.

No recomendamos para limpiar tus joyas:

Utilizar remedios caseros, como vinagre, limón, pasta dental, bicarbonato de sodio, sosa cáustica, lejía, amoniaco, limpiador de vitrocerámicas, liquido de lavavajillas, agua extremadamente caliente, etc… Ocasionan decoloración del oro, en caso de piezas rodiadas se vuelven negras, las perlas pierden el brillo dejándolas mates, diamantes y piedras preciosa se fracturan con cambios de temperatura bruscos.

Si necesitas limpiar profundamente tu joya, sí recomendamos que viertas agua tibia en un bol y utilices una cucharada de café sopera de jabón neutro y otra de desengrasante no concentrado, te puedes ayudar con un cepillo de dientes sin ejercer mucha presión, bastoncillos de los oídos, o incluso palillos dentales de madera redondos, nunca planos (son más débiles cuando se humedecen y pueden dejar astillas incrustadas).

Si no estás muy seguro de cómo limpiar tu joya, te recomendamos que nos la envíes y nosotros te la limpiamos profesionalmente en profundidad.

 

Ten mucho cuidado con el mercurio

El mercurio, es el único elemento capaz de comerse el oro literalmente. El mercurio se combina muy fácilmente con el oro provocando la desintegridad del oro.

La única forma de parar la reacción es sometiéndola a altos grados de temperatura para evaporar el mercurio.

Este procedimiento es muy peligroso porque los vapores de mercurio son muy tóxicos.

Si alguna vez te pasa acude al taller de joyería más cercano para parar el proceso.

Si las cuidas bien, tendrás la garantía de que sigan siendo tu motivo de orgullo por toda la vida.
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